jueves, 17 de febrero de 2011

Capítulo I

- Ya sé, mamá, mañana tengo que ir a ayudar a papá con la pesca –dijo Filbert con tedio, ya que era la cuarta vez que su madre le decía esto. La verdad es que si no fuera porque era su cumpleaños, no se habría molestado en lo más mínimo, porque el agua era su vida; amaba todo cuanto tuviera que ver con el mar, ese infaltable compañero de todas sus aventuras que lo había acompañado desde siempre. Pero al día siguiente cumpliría doce años, y a la noche haría una fiesta con sus amigos, y quería tener tiempo para arreglarse para ella.

- Tienes razón, Filbert, lo siento- respondió su madre, que por alguna razón no podía contener su entusiasmo. Esto era otra cosa que desconcertaba a Filbert; millares de veces había acompañado a su padre en sus travesías de pesca, y esta iba a ser sólo una más de ellas, que si bien él disfrutaba con todo su corazón, pero no resaltaría de las demás en ningún sentido. Por eso no entendía por qué su madre le insistía tanto con esto, por qué estaba tan contenta al respecto.

Luego de ayudar a su madre con los platos se fue a dormir, aunque al principio se le complicó el asunto de conciliar el sueño, debido a la excitación por el día venidero. Sin embargo, al cabo de media hora de ponerse a contar peces en el mar se durmió, y tuvo sueños que no recordaría al día siguiente en los que nadaba por las aguas que tan bien conocía de una manera diferente.

Lo despertó un sonoro beso de su madre en su mejilla a las siete de la mañana, y al abrir los ojos descubrió a su padre y su hermana parados junto a ella con una bandeja para que desayunara. Los tres dijeron al unísono:

-¡Feliz cumpleaños, Filbert!

El aludido sonrió, y miró a su familia uno por uno. Su madre Cecilia Parker, una señora regordeta de pelo pelirrojo y mejillas sonrosadas, tenía los ojos más tiernos y comprensivos que nadie pudiera tener. Su padre, Horacio Rogers, un hombre fornido cuyos músculos se habían formado por el intenso trabajo en el mar, era alguien bastante torpe con los sentimientos, aunque de muy buen corazón. Por último, su hermanita de nueve años, Ruth, era una niña sensible y con un gran sentido del humor, y era fiel compañera de su hermano.

Luego de un rato de festejos le dejaron para que se alistara. Se dio una ducha rápida, se lavó los dientes y se encaminó hacia la puerta de la cocina. Su madre le indicó que Horacio lo esperaba en el puerto, y, antes de dejarlo partir, lo abrazó con fuerza y le dio un último beso. Cuando Filbert tenía una mano sobre el picaporte con forma de aleta de pez, pudo escuchar a su madre desde la cocina, sollozando:

-Mi bebé, está creciendo tanto…- y prosiguió su camino, aduciendo que su madre estaba emocionada por su cumpleaños.

Era un día hermoso, sin ninguna nube, pero con un viento suficiente como para desplazarse en el velero de su padre sin problemas. Cuando llegó al puerto se deslizó por el conocido muelle y de un salto se agarró de una cuerda, para deslizarse hacia el barco, El corsario, ante la mirada orgullosa de su padre, que mostraba a todas luces que él había nacido para eso. El velero comenzó a moverse mientras otro navío, Mar bravío, se cruzaba en dirección opuesta. Era el velero del padre de uno de sus amigos, y allí estaba el muchacho, saludándolo con la mano. Filbert le gritó:

-Vienes a la noche, ¿verdad?- a lo que su amigo respondió asintiendo con la cabeza, y ambos se saludaron, yendo cada uno en su camino.

Una vez que llegaron a una zona de mar un poco menos concurrido, su padre detuvo el velero, y se sentó al lado de Filbert.

-Hijo,- comenzó- hay algo de lo que tengo que hablarte-

-¿Qué sucede, papá? ¿Hay algo malo? –preguntó, consternado, ya que su padre no solía sentarse a hablar con él, y esto no presagiaba nada bueno.

-No, Fil, no hay nada malo. Más bien, algo muy bueno –Horacio dudaba, elegía cada palabra que decía con sumo cuidado-. Hoy cumples 12 años, ¿cierto? Bueno, por lo tanto, hoy comienza un nuevo ciclo en tu vida.

-Eh, papá, no entiendo a lo que te refieres –dijo el aludido, visiblemente confundido.

-Filbert, me refiero a que eres un pez.

11 comentarios:

Carlos Moreno Martín dijo...

Vaya, que manera de terminar el capítulo. Me has dejado con la intriga. A ver para cuando más. Estaré pendiente!!! Enhorabuena!!!

Mary Westmacott dijo...

Gracias por el interés, Carlos!
Pronto publicaré el segundo capítulo, me alegro de que te haya gustado :D

! ✿ T U M E E N C A N T A S dijo...

Te sigo =)

yaky dijo...

t sigo =) muy lindo tu blog!

Aiisha dijo...

me dejaste intrigada, jajaja a que se referirá con Eres un PEZ! muy interesante, me gusta el curso que toma la novela.. está buena la relacion con el mar.. linda :)
Te sigo, asi puedo ver cuando subis el segundo cap :D
Gracias por el comentario en mi blog... me alegro que te haya gustado. Besote.

Alejandro dijo...

A mi también me has dejado con la intriga. Espero con ánsia el segundo capítulo.

A.D.N. Literario dijo...

Estoy deseosa de leer más!!!!

Mary Westmacott dijo...

Muchísimas gracias Tumeencantas, Yaki, Aiisha, Alejandro y ADN!! Gracias por el interés. El domingo postearé el segundo capítulo de esta novela que, poco a poco y gracias a ustedes, va surgiendo :)
Saludos a todos!!!

ailec dijo...

Hola Mary!! buen cap. estoy deseando ver q pasa en el siguiente. Me gustó mucho el final sigue así :D

Marta Álvarez Martín dijo...

Hola! He dado con tu blog porque hace poco me has dejado un comentario en mi ya muerto blog "El andén número trece". Y ¡qué casualidad! que yo también he empezado un blog-novela (www.cronicasdeshangrila.com) aunque, si te digo la verdad, no me está convenciendo mucho pero que espero publicar por algún tiempo más. También tengo otro blog recién estrenado (http://losvientosdecambio.blogspot.com) al que le auguro un mayor futuro que mi blog novela, sobre pensamientos y cambio. Bueno, te deseo muchiisima suerte con el tuyo, te leeré cada capítulo, y un placer dar contigo, siempre es una alegría encontrar en este caos de internet gente con tus mismas inquietudes. Si quieres charlar conmigo búscame en Facebook (Marta Álvarez Martín. Redes: Universidad de Sevilla) y hablamos cuando quieras.

Un saludo y felicidades por el blog

Mary Westmacott dijo...

Muchas gracias Ailec y Marta! :)
Ya pronto me pasaré por sus blogs a leer y dejarles mi comentario.
Ahora mismo postearé el segundo capítulo de la novela que está tomando forma en mi cabeza. Saludos!